jueves, 24 de abril de 2008

Invitacion


Hay una escalera,
colgada a mi vientre,
para que escales en ella
hasta la cima
de mis emociones

Te invito.
Renueva mis pasiones
vencidas,
Despierta con mis pies traviesos,
la promiscuidad de tus poros

Te invito con mi boca,
al lugar
donde un soplo
de placer
teñido de lujuria
va a colmar
tus venas
de mis esencias fugitivas.

Te invito
a comernos la piel,
bebernos los besos
en este laberinto
de sabores
tan dulces, tan agrios,

Te invito,
con el roce de mi dermis
a columpiarte en mis pestañas,
respirarnos el aliento,
enredar nuestras manos,
y convertirnos en uno.

¿Aceptas?

Leisha

martes, 1 de abril de 2008

Reencuentro


Tengo años guardando los minutos.
Planeando las horas.
Tengo, en un baúl,
Un montón de sonrisas que le debo,
Muchos reconocimientos,
Por ser la mejor.

Tengo un mapa, que llevo en mi bolsillo,
Marcado con los mejores lugares,
Entre esos de sushi, fondue,
Pensando siempre,
Que iremos juntas.
Además le guardo una botella de vino,
Rosado, o blanco,
Para compartirlas,
Con música,
La de nuestra preferencia.

Imagine también caminar,
en los parques,
tomadas de la mano,
recordando mi infancia a su lado,
riendo como dos niñas,
disfrutando un helado, quizás.

He intentado dormir muchas horas extras,
Para cuando lleguen los desvelos,
Sentadas,
En la cama,
Conversando de tantas cosas.

Le tengo canciones guardadas,
Para que siempre que las escuche me recuerde en la distancia.
Y una promesa, pintada color esperanza.
Esa que ha perdurado,
En tempestades,
Y sigue en pie.

Ella no sabe,
Que cuando no puedo concebir el sueño en las noches,
Simplemente,
Imagino su rostro,
Sus labios besando mi frente,
Y sus manos tomando las mías,
Unas lágrimas que se asoman,
De alegría,
El gozo,
De saberla cerca,
Y sus bendiciones, miles.

La espero, cargada de chocolates,
los que ella sabe me gustan.
Trae consigo sus bordes azules,
Bajo la llovizna,
Un millón de prosas,
Grabadas para mí,
Quimeras por compartir,
Y lo más importante, su presencia.

Nadie comprende,
Nadie imagina,
La perfección
de esta única analogía,
entre ella y yo
porque este regalo,
solo se nos dio a ella y a mí,
Por ser madre e hija,
amigas, cómplices,
confidentes.

Aquí te espero…
Para nuestro reencuentro.



Leisha...




jueves, 27 de marzo de 2008

Azar


En la vida he asimilado,
que todo tiene su tiempo y espacio.
y que es preciso aprender a pasar las páginas
de nuestro libro,
para figurar el siguiente capitulo,
que el guión de nuestra existencia nos tiene preparado.

Ahora ha llegado el instante de culminar este episodio,
Ahora, justo hoy,
comprendí
que lamento mucho tener que colocarte de lado,
dejarte ir,
de mi mente plagiaria,
más no de mi memoria,
porque tu rostro sigue grabado en lugar perfecto.

En mi libro,
vas subrayado en letras de colores,
como la evocación más dulce.,
aun no ha sido creado algo como lo
que tu me obsequiaste,
envuelto en inocencia,
y tu,
suspirándome un porvenir tan distinto,
al que ahora, por testarudos, nos toco vivir.

Nos dimos mucha prisa,
No aguardamos los sueños,
En lugar de ser pacientes,
Y vivir el minuto,
nos apuramos,
Ahora somos cautivos, de realidades intrusas,
las que jamás sospechamos,
Y todo por no esperar.
Nos fuimos de bruces, como leones,
cazando la felicidad,
presumiendo que era solo una presa,
Pisando la trampa que el azar coloco en nuestras vidas.

Esto no fue lo que tu y yo,
en las tardes,
concebíamos con delirio,
pero sin duda, fue lo que elegimos…

Se me quedaron las palabras inventadas.
Se nos espantaron los planes del destino.
Me detuve a la mitad del camino,
mientras la coincidencia
trajo a mi tu presente,
estampado
en tonos grises,
que matizan tu vida,
por desdicha.

He de seguir,
transitando,
con la seguridad,
de que aun guardas mi olor,
y de que siempre tendré ese sublime lugar,
el que me perteneció y aun se inca ante mi memoria.
Siempre sabré de tus lágrimas nocturnas añorando el ayer,
que nunca pudo ser.
El azar nos gano, esta vez.

Leisha…

lunes, 17 de marzo de 2008

Decreto


Te voy construyendo, alma,
tejiendo hilos de miel muy dentro
lecho donde reposes,
le regalo amaneceres,
mientras
le humedezco los días
con sonidos de algún canario.


Volteo al cielo
Y te inundo de pureza,
Mientras dreno
Y me lleno de gratitud
Por cada hora…
Por la paz que respiro
no necesito sino eso.


Así,
como estoy, en mi silencio,
el que medito, con mi Dios interior,
presencia maravillosa,
que ante mi
estampa sus creaciones,
me dibuja sonrisas
que la vida había borrado.


Poco importa ahora,
alimento el presente,
sueño el futuro, piso el pasado
como a las serpientes…
Y vivo, minuto a minuto,
Como si fuese el último,
Me rodean las bellezas y,
definitivamente,
la paz no tiene precio.


Te construyo a ti, alma
un mañana con esperanza
de un hoy abundante,
perdida en verdes colores,
para predecir,
una vez mas,
que soy heredera,
del amor universal,
de las promesas de mi creador.


Me otorgo el derecho de ser feliz.
A eso vine. Me lo merezco.


Leisha...


Saboreando los susurros de la paz...

Hoy


Amaneció
Y respire
Hoy vivo,
24 horas,
Sueño.
Medito.
Agradezco.
Me pierdo,
en filosofías,
para intentar,
revelar
el misterio de hoy.

Hoy,
te recuerdo.
Hoy decido
Hoy batallo.

Hoy me tomo un café con mi soledad,
que se vistió de blanco,
para concebir las paces conmigo.

Hoy se la hora y el día.
No existe un mañana.
Existe el futuro,
que son quimeras,
pero hoy el mañana,
es impredecible.

Hoy quiero usurpar,
el paradigma del hábito,
que me detiene,
a creer,
que no merezco ser feliz.
Por que en instantes como hoy,
suelo sentirme cual ave de rapiña,
carnada de mis emociones.

Hoy se que quiero disiparme entre las letras.
Me camuflo entre las huellas de un ayer,
que tampoco existe ya.
Porque solo permanece el Hoy.
Pero me persigue.
Y yo continúo en la disputa,
por desechar,
memorias;
algunas útiles,
esas las guardo en el baúl,
para cuando las precise.

Otras son redundantes, inoportunas,
reincidentes en el pasado,
esas las amanso,
les hago creer que sigo el juego,
de invadirme,
mientras las purgo,
para desterrarlas.

Hoy sigo sin saber muchas cosas,
Pero me instruyo en otras.

Hoy se, que Dios no construye
Mi futuro en mi pasado.

Hoy es un regalo.
Hoy solo soy yo…

Leisha…

Susurrando el presente…

Consecuencia


Sugerí advertir mi presencia,
Fue ignorada,
A consecuencia,
me revelo ante lo irreverente.

Han sido tus actos,
lo que despertó,
una sublevación,
de mi ser,
cual serpiente enardecida.

Yo lo indiqué, y se hizo caso omiso.
Ahora serás,
la artimaña,
del peligro que habita,
en una mujer
con el ego mutilado.

Se adjudican consecuencias ante actos engañosos,
La distancia,
será tu rival.
La indiferencia,
el adversario.
La iniquidad,
la victoria.
Y la Justicia solo será de Dios.

Solo algo es inequívoco,
asumirás las consecuencias,
de la certeza de mi intuición.

No manejo los grises.
Todo o nada.
También lo advertí.
En consecuencia,
es muy asequible,
que la nada predomine,
y como ponzoña,
desvanezca lo escaso que quedaba,
como consecuencia,
de algo que,
algún día,
fue amor.

Leisha…

Coleccionista


Tú, que has coleccionado canciones para mí.
Tu, que coleccionas mis sonrisas grabadas en tus pupilas.

Tan solo tú, coleccionista de recuerdos no vividos,
sin embargo presentes.
Presentes como lo son mis 24 horas palpables.

Sigue en el andar,
Buscando el vértice
Donde converge tu espíritu.

Yo estaré siempre,
Con mi pluma y mi papel,
siguiéndote,
de cerca,
como se que te gusta.

Y en las noches,
quizás,
se desdoble mi alma,
para murmurarte al oído,
el color del amanecer
que quiero que colecciones para mi.

No me iré de tus sueños.
Solo busca en mi misterio,
esa voz que se esconde tras mis labios.
Descubre,
si la Luna,
ha de permanecer en mi cabeza,
confabulando la plenitud,
de tu sendero.

El destino no esta en mis manos,
Yo solo se de lo incierto,
Lo real es lo que vivo, el minuto,
El futuro no me pertenece.

Tu, coleccionista…
Que, sin saber, sabes de mi esencia.
La que escondo.
La que tú comprendes,
Porque la coleccionas,
En los respiros del alma.

Y solo así, tan solo tú,
Te conviertes en mi coleccionista.

Leisha…

Coleccionando susurros…